De pesca en el pantano de José Torán

El embalse de José Torán es un lugar ideal para la práctica de la pesca deportiva.

Está en La Puebla de los Infantes (Sierra Norte de Sevilla), al norte de Lora del Río, a sólo 70 kms de Sevilla y a 60 kms de Córdoba, y en él viven las principales especies que gustan a los pescadores, especialmente cipríndos y black-basses.

 

Es uno de los pocos pantanos donde se puede navegar con embarcaciones con motor eléctrico, y es muy agradable para hacerlo también con canoa, ya que es estrecho y permite vadearlo de una orilla a otra con gran facilidad.

 

 

Todos los fines de semana del año, decenas de pescadores se acercan a su orilla a practicar su deporte favorito.

 

Aunque la abundancia de peces de gran tamaño no es excesiva, la gran mayoría de los pescadores adoran este pantano por ser realmente bonito para echar un día de pesca, dadas sus diferentes zonas y paisajes, y la posibilidad de encontrar lugares escondidos donde nadie se pone.

 

El Guadalvacar es el río que lo nutre principalmente y sus recodos, piedras y meandros lo hacen realmente bonito para la práctica de la pesca.

El embalse se encuentra con muy buen nivel de aguas casi todo el año, sobre todo en los últimos periodos, ya que la pluviometría ha sido buena.

 

Esto ha favorecido la creación de abundante vegetación en sus orillas, lo que beneficia mucho la proliferación de alevines, anfibios, insectos y otros invertebrados, que sirven de comida a los peces.

 

 

Su facilidad de acceso a sus orillas permite casi todas las modalidades de pesca, tanto las clásicas como las más actuales, como la pesca de barbo a mosca.

El pantano de José Torán es también conocido por ser centro del deporte del paramotor en Andalucía, y un referente nacional e internacional gracias a la celebración anual del Encuentro de Paramotores Las Candelas, que tiene lugar cada año a finales de enero o principios de febrero.

mar

10

dic

2013

El Parque Natural Sierra Norte de Sevilla

Los aficionados a la naturaleza tienen en la Sierra Norte de Sevilla un lugar fantásitico y todavía desconocido por la mayoría del gran público.

 

Los valiosos recursos naturales del Parque Natural Sierra Norte han atraído desde antaño a numerosas civilizaciones. El paisaje ha sido transformado por los diferentes pobladores quienes aprovecharon la riqueza que el espacio les brindaba. Un ejemplo de este cambio es el Cerro del Hierro, declarado Monumento Natural, donde la extracción de mineral y la acción de la lluvia han dejado al descubierto un paisaje kárstico que hoy día es aprovechado por deportistas para la practica de la escalada.

Sierras de lomas suaves, donde predominan las zonas adehesadas de encinas y alcornoque, entremezcladas con bosque mediterráneo y algunos cultivos de olivo y vid. En algunas zonas umbrías y húmedas de los municipios de Constantina y Cazalla, junto a los únicos robles melojos de la provincia, se dan además, castañares para el aprovechamiento de sus varas. Junto al centro de visitantes El Robledo se encuentra el jardín botánico del mismo nombre donde se recoge una colección de las especies vegetales más características de Sierra Morena.

La red hidrográfica del Parque Natural también juega un papel fundamental en su historia y paisaje. Tres son los ríos principales que refrescan la comarca: el Rivera del Huéznar, en la zona central del Parque, el río Viar al Oeste y, por último, el Retortillo, al Este. Además de estos ríos resulta imprescindible conocer algunos de sus embalses, como el de José Torán, en La Puebla de los Infantes, único embalse donde se pueden realizar actividades deportivas acuáticas con motor (eléctrico).

Quienes opten por el senderismo y el cicloturismo se le aconseja el recorrido del Mirador de Las Palomas en La Puebla de los Infantes http://www.aventuraen4elementos.com/1/rutas_y_senderos_503847.html , o la Vía Verde de la Sierra Norte, un antiguo trazado ferroviario minero que discurre entre el antiguo poblado de Cerro del Hierro y la estación de tren Los Prados-Cazalla, pasando por el Monumento Natural Cascadas del Huéznar.

Águilas imperiales ibéricas, reales y perdiceras surcan el cielo del Parque Natural. También son habituales aves carroñeras como el buitre negro y el leonado. Entre los mamíferos ungulados, como el ciervo y el jabalí, son habituales. El monte público de las Navas-Berrocal, en Almadén de la Plata te permitirá observarlas de una forma sencilla.

Contribuyen a su patrimonio cultural, los diez municipios que forman parte del Parque, aportando interesantes monumentos histórico-artísticos como castillos árabes, iglesias y ermitas de tradición cristiana. Vestigios de un pasado más lejano se hallan en Almadén de la Plata, donde se han encontrado restos prehistóricos.

Por otro lado, gozan de renombre internacional productos ibéricos en toda la sierra norte, así como vinos y anisados de Cazalla de la Sierra y Constantina.

 

También es tradicional las recetas de carnes de caza de la Puebla de los Infantes, los aceites de Guadalcanal o Alanís y los embutidos de El Real de la Jara y Almadén de la Plata. La cocina de La Puebla de los Infantes está especializada en carnes de caza , un buen ejemplo de ello la caldereta de ciervo o recetas más actuales como el lomo de ciervo a la faena o con miel.

 

Más información en http://www.ventanadelvisitante.es/mostrarFicha.do;jsessionid=BE9B8C11C3833688F4844455856BD92C?idEspacio=7427

 

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mar

03

dic

2013

CONSEJOS PRÁCTICOS SOBRE LA SIERRA NORTE DE SEVILLA

EL INVIERNO EN LA SIERRA NORTE DE SEVILLA

Esta es una de las mejores épocas del año para disfrutar la Sierra Norte de Sevilla. Nuestro clima en esta estación es frío, pero no es extremo, lo cual permite hacer actividades de naturaleza en muy buenas condiciones.

 

Además, este clima nos abre el apetito y las ganas de disfrutar de la intimidad en una chimenea o de dormir a pierna suelta en un mullido edredón.

 

Otra cosa importante: aquí nieva. No es necesario ir a otros lugares para ver la nieve, sólo tienes que estar pendiente de las previsiones, y cuando hay riesgo de nevadas, aquí casi siempre lo hace. Generalmente es en los meses de enero o febrero cuando se dan las mejores nevadas, como la del año pasado, que pintó de planco toda la sierra y su Parque Natural. Una verdadera gozada para los sentidos.

 

Nuestros pueblos son preciosos en invierno, con sus lucecitas y sus chimeneas humeantes, con sus olores a leña, hojas secas y tierra mojada.

 

Es una época perfecta para pasear, coger setas, hacer senderismo, ir de tapas, cenar en la intimidad, contar historias...

 

Esta es nuestra sierra y te la ofrecemos tal cual, para que la disfrutes.

LA BERREA EN LA SIERRA NORTE

De formas suaves y alomadas el Parque Natural de la Sierra Norte limita con otros parques naturales como el de la Sierra de Hornachuelos y el de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. El parque tiene una extensión de 164.840 hectáreas y se esparce en la franja septentrional de la provincia de Sevilla. Su distribución continua y horizontal queda rota por ríos como el Huéznar, el Retortillo y el Víar, así como por diferentes relieves. Este espacio natural es un auténtico pulmón verde, con un paisaje hermoso y ameno, donde vemos entre bosques de pinos y dehesas de alcornoques la bajada de riachuelos al Guadalquivir. Una de las actividades que organiza la Consejería de Medio Ambiente dentro de 'Andalucía en sus Parques Naturales' es contemplar el comportamiento de los animales que pueblan este espacio natural.

 

 

El sonido de la naturaleza

 

La berrea es la llamada ronca de los ciervos machos en celo que preludian un ruidoso combate con su poderosa cornamenta para conseguir el mayor número de hembras, dejará desconcertado al visitante que se adentre en el Parque Natural de la Sierra Norte ante tan bello espectáculo. Asistir a esta batalla casi ritual entre los machos puede ser cuestión de suerte. Aprovechando el frescor del mes de septiembre y las fragancias que caracterizan al Parque Natural de la Sierra Norte esta actividad tiene como objetivo el acercamiento a los procesos naturales de selección como son los cortejos nupciales de uno de los animales más bellos de la fauna ibérica. Se pretende también conocer de cerca el comportamiento de los ciervos en épocas de reproducción, así como el medio y el espacio que necesitan para aparearse y defender a sus hembras, además de buscar la identificación de los individuos y de su jerarquía aprendiendo a escuchar los roncos bramidos de los machos.

 

Ahora puedes disfrutar de este precioso espectáculo en La Posada del Infante.

 

Reservas: info@aventuraenlasierra.com / tlf: 689 978 438

 

Fuente: elmundo.es

 

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jue

19

sep

2013

Consejos para fotografiar la Berrea

El celo del ciervo es conocido como la berrea, etapa en la cual los machos compiten por las hembras e intentan imponer su jerarquía mediante una serie de comportamientos ostentosos. Bramidos, carreras e incluso combates, constituyen los principales conductas de los machos, también llamados venados. Este espectacular proceder de los ciervos resulta muy llamativo para todos los amantes de la vida salvaje, en especial para los fotógrafos, quienes desean fervientemente inmortalizar estas fastuosas escenas en su cámara.

 

Aunque en este periodo concreto de la vida del ungulado, los machos se comportan de manera menos reservada y por tanto, se encuentran más visibles, os paso aquí una serie de recomendaciones para que los que queráis fotografiar al ciervo en pleno celo, podáis hacerlo con una mayor efectividad.

 

En primer lugar, nos tenemos que preocupar por el lugar concreto en cuestión desde el que fotografiaremos a estos imponentes animales. Evidentemente un aguardo o “hide” será indispensable. Los ciervos suelen tener querencia a berrear en los mismos lugares. Ese es precisamente uno de los consejos habituales de los entendidos en la materia, bien guardas de fincas cinegéticas o bien naturalistas, pero no os aconsejo que os fiéis de tal sugerencia. Salvo que tengáis la suerte de poder permitiros emplear muchas jornadas intentándolo, los ciervos no son tan fieles a una zona concreta como se dice, aunque cierto es, suelen repetir su presencia, pero esta puede ser fugaz, por lo que hará bajar la rentabilidad de nuestra sesión. Se hace imprescindible pues cebar a los ciervos con comida. Eso hará que las hembras busquen puntualmente la comida y que los machos las sigan. En muchas fincas privadas esto ya se hace, y en otros lugares o bien se puede solicitar permiso o bien encargar esta tarea a alguien del lugar.

 

Hay que tener en cuenta que desde nuestro escondite solo tendremos a tiro a los ciervos que estén en frente de nosotros, y que de nada servirá que estén a nuestras espaldas o escorados a un lado, y estos detalles suelen escaparse al entendimiento de guardas y naturalistas. Insisto, es muy conveniente cebar unos días antes de dar comienzo el celo y seguir haciéndolo en los días que fotografiemos.

 

Una vez dominados estos factores, conviene saber ahora que momentos del día son los ideales. Primeras horas de la mañana y últimas de la tarde es cuando los venados suelen berrear. Para entrar al hide en la sesión de la tarde, poco problema encontraremos si accedemos poco después del mediodía, ya que lo normal es que los venados no estén por allí a esas horas y no les asustemos. Sin embargo en la sesión de la mañana esto puede representar un problema serio, ya que muy probablemente los ciervos estén enfrente de nuestro hide y nos oigan o huelan. Importante en este caso que nos lleve alguien en coche y que nos cubra nuestra entrada al escondite. Seguramente pocos minutos después de irse el vehículo, los ciervos volverán.

 

A disfrutar.

 

Fuente: www.documentalesnaturaleza.com

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mar

10

sep

2013

La Berrea

Desde últimos de septiembre, los claveros de los bosques se llenan con sonidos excitados. Se inicia la berrea y los machos de ciervo elevan sus corvas, bramando a los cuatro vientos. Luego, comenzarán las peleas por hacerse con un harén de hembras a quien transmitir los genes para generaciones venideras.

Los berridos pronto son sustituidos por el ruido, más violento, del entrechocar  de las astas. Pero, las peleas son incruentas. Las cuernas golpean y se enredan entre sí, sin llegar a herirse ningún contrario. Tan sólo se limitan a mostrar su fuerza al contrincante, aunque, en ocasiones, acaban exhaustos y, algunas veces, las menos, se quedan enganchados y mueren por no poder separarse.

Entre mediados y últimos de septiembre, los ciervos machos adultos se encuentran en su máximo esplendor. Lucen sus cuernas altivos y orgullosos, a sabiendas de que las hembras se hallan preparadas para concebir. Los machos no sólo braman y pelean en los claveros; también escarban y orinan sobre la tierra, formando un barrillo en el que se revuelcan para delimitar su territorio.

Tras varios días de luchas agotadoras, los machos ganadores cubren a las hembras de sus harenes. Después de ocho meses de gestación, darán a luz, en el mes de mayo, a una sóla cría (raramente, dos) denominada jabato o cervatillo, quién, nada más nacer, se pondrá en pie con ciertas dificultades y comenzará a mamar. Los cervatillos son miméticos y adoptan diversas posturas con el objeto de pasar desapercibidos durante toda su época infantil. Mamará durante unos cuatro meses y permanecerá junto a la hembra hasta el siguiente parto.

Curiosamente, las cuernas, protagonistas de las luchas de la berrea, es una característica propia de los cérvidos actuales, pues sus antepasados más remotos carecían de la misma. No fue hasta el Plioceno cuando aparecieron las cornamentas complejas y ramificadas que conocemos en la actualidad. La consecución de estas astas es un extraño caso evolutivo, ya que los ciervos la pierden y renuevan anualmente, lo que supone un tremendo esfuerzo metabólico. Por qué una vez alcanzada esta magnífica cuerna, el animal no la mantiene a lo largo de su vida sin mudar es un enigma aún sin resolver y, desde el punto de vista energético, constituye un claro despilfarro, cosa poco habitual en el reino animal.

De este modo, a últimos de marzo, el ciervo sufre la pérdida de las astas o desmogue. Pocos días después, comienza a crecer la nueva cuerna, lo que supone un esfuerzo para el ciervo que, durante los cuatro o cinco meses de formación, tiene que asimilar varios kilos de sales cálcicas y fosfóricas. Las cuernas crecen recubiertas de una piel muy vascularizada y sedosa denominada terciopelo o borra.

En el mes de julio, la cuerna alcanza su tamaño máximo y el alto nivel de testosterona en la sangre hace que el terciopelo se quede sin irrigación sanguínea y, por tanto, muera. Para ayudar su caída, el animal se frota contra los árboles en lo que se conoce como escoda. Liberada de su recubrimiento sedoso, el asta presenta un color blanco al principio, para luego amarronarse. Las cuernas no son su único carácter identificativo, pues suelen marcar sus territorios con glándulas odoríferas, que poseen en los lagrimales del ojo, y con orín, durante el celo.

Atentos a...
Octubre es un mes muy peculiar. Durante septiembre, la mayor parte de los árboles han engordado sus frutos para que, en este mes, maduren y estén a disposición de todos los moradores de la naturaleza en su justo punto. Castañas, avellanas, nueces, hayucos y bellotas caen al suelo como un maná que proporcionará a los animales una buena capa de grasa para pasar sin sobresaltos el inminente invierno. Otras plantas también dan frutos: el serval de los cazadores, el madroño y el acebo se convertirán en excelente alimento para los meses invernales. Las setas empiezan a abundar: boletos, coprinus y champiñones se hallan por doquier.

Con esta oferta culinaria no es extraño que entren en la Península Ibérica oleadas de migradores invernales, como patos, garzas, palomas torcaces, zorzales y currucas. Pero, sobre todo, destaca la invernada del ansar común y de la grulla, que llegan en perfectas bandadas geométricas que se anuncian a trompetazos que resuenan en el cielo varios kilómetros antes de verlas.

Es octubre un mes de amoríos entre los grandes herbívoros que habitan el bosque. Comienzan los primeros escarceos de muflones, rebecos y cabras montesas y se hallan en pleno celo los gamos, inconfundibles por sus profundos y cortos ronquidos y, sobre todo, los ciervos, que dejan oír sus bramidos y el entrechocar de sus cuernas durante todos los días de este mes. Es tiempo de berrea.

 

Fuente: www.revistaiberica.com

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Dónde Estamos

LA POSADA DEL INFANTE

C/ Raimundo Ramírez, 6

La Puebla de los Infantes

 

(Sevilla)

Disfruta de un entorno especial de la Sierra Norte de Sevilla a tan solo 45 min de Córdoba y 50 min de Sevilla.